Cómo traducir identidades y lenguaje inclusivo entre árabe y español sin errores
En la práctica, traducir lenguaje inclusivo entre español y
árabe implica tomar decisiones que van más allá de la palabra concreta. La
cuestión no es solo qué término elegir, sino cómo se interpreta en la cultura
de llegada y qué relación establece con quien lee. De ese equilibrio depende en
gran medida que el texto resulte claro, respetuoso y coherente con su intención
original.
En el contexto árabe, además, este tipo de lenguaje no está
tan extendido ni tan sistematizado como en español, lo que introduce una
dificultad adicional. Los términos relacionados con la identidad de género, y
en algunos casos también con la orientación sexual, pueden ser sensibles o
interpretarse de forma distinta según el entorno social, institucional o
geográfico en el que se inscriba el texto. Esto hace que la traducción no pueda
apoyarse únicamente en equivalencias léxicas, sino que deba tener en cuenta el
grado de aceptación, el registro adecuado y la respuesta que puede generar en
quien lo lee.
Al mismo tiempo, esta situación no es estática. Los usos
lingüísticos están cambiando y cada vez es más habitual encontrar textos que
buscan reflejar realidades identitarias diversas también en árabe. En este
sentido, la traducción no solo refleja esas transformaciones, sino que
participa en ellas. Encontrar soluciones que permitan abordar estos contenidos
con claridad y respeto, sin perder de vista el contexto cultural, forma parte
del trabajo traductológico actual.
Por eso, traducir en este ámbito implica buscar un
equilibrio constante: mantener la intención inclusiva del texto original,
adaptar su formulación a la cultura de llegada y evitar tanto la
sobreinterpretación como la simplificación excesiva. Solo desde ese enfoque es
posible producir textos que sean comprensibles, adecuados y coherentes en ambas
lenguas.
Por ejemplo, términos como «personas no binarias» o «non
binaries» funcionan en español como una categoría identitaria relativamente
clara en contextos actuales. Sin embargo, trasladados directamente como «أشخاص غير ثنائيين»,
pueden percibirse en árabe como un calco lingüístico cuyo significado no
siempre se interpreta de forma homogénea. En algunos contextos, una
reformulación como «أشخاص لا
يندرجون ضمن التصنيف الثنائي للجنس» permite acercar el sentido a la
comprensión real de quien lee, aunque implique una expresión más explicativa.
También es posible recurrir a soluciones como «شخص غير ثنائي الجنس», que resultan más
concisas, pero tienen un carácter más técnico y pueden requerir una breve
aclaración en contextos generales.
De igual manera, términos como «personas trans» funcionan en
español como una categoría relativamente consolidada en muchos contextos
sociales y administrativos. Sin embargo, trasladados directamente como «أشخاص متحولون», pueden percibirse
en árabe como una formulación ambigua o cargada de interpretaciones distintas
según el contexto. En algunos casos, una opción como «أشخاص عابرون جنسيًا» puede resultar más
clara, aunque más desarrollada. También es posible optar por formas más
específicas como «متحول
جنسيًا» y «متحولة
جنسيًا», para reflejar, respectivamente, «hombre trans» y «mujer
trans», manteniendo así la inclusión de ambos géneros.
El riesgo más delicado aparece cuando se escoge un
equivalente que introduce connotaciones que no estaban presentes en el texto
original. En el ámbito queer, muchos términos no son neutros: están atravesados
por interpretaciones sociales y culturales que varían según el contexto. En
árabe, además, no es raro encontrar formas que, aunque puedan parecer
equivalentes, arrastran usos problemáticos o connotaciones despectivas,
especialmente en registros coloquiales. Recursos como The Arab Queer Glossary, en que se ha
realizado un gran trabajo de recopilación de este tipo de expresiones (aunque muchas
de ellas informales o marcadas), muestran hasta qué punto el significado
depende del uso y del entorno. Por eso, insistir en una traducción literal
puede generar lecturas erróneas o poco adecuadas, y en estos casos resulta más
útil apoyarse en criterios documentados que ayuden a identificar las formas más
apropiadas.
La inclusión del femenino plantea también retos específicos
en la traducción del español al árabe, especialmente porque en árabe el género
no afecta solo al sustantivo, sino a toda la estructura de la frase. Mientras
que en español es posible introducir formas inclusivas como «usuarios/as», en
árabe esto implica modificar concordancias verbales, adjetivos y, en muchos
casos, repetir la estructura para incluir ambos géneros. Por ejemplo, una
formulación como «las personas interesadas deben presentar su solicitud» puede
trasladarse de forma explícita como «على المهتمين والمهتمات تقديم طلباتهم وطلباتهن», lo que obliga a
duplicar tanto el participio como los elementos de concordancia y puede alargar
considerablemente el texto. Esta necesidad de ajuste gramatical muestra que la
inclusión no es solo una decisión léxica, sino también sintáctica.
A pesar de esta complejidad, resulta importante tener en
cuenta que dirigirse tanto a hombres como a mujeres forma parte de una
comunicación respetuosa y representativa, también en árabe. Alternativas como
el uso de fórmulas dobles, por ejemplo, «الموظفين والموظفات», o estrategias más
neutras, como «طاقم
العمل»/«equipo de trabajo», permiten equilibrar la claridad del
mensaje con la inclusión. De igual manera, en algunos contextos
institucionales, también se opta por mantener el masculino genérico por
economía lingüística, especialmente en términos colectivos como «الموردون» o «المصنّعون», que suelen aparecer
en textos empresariales o administrativos para referirse a proveedores o
fabricantes. Sin embargo, cada vez es más habitual buscar soluciones que
desplacen el foco hacia la entidad, como «الشركات الموردة» o «الشركات المصنّعة»,
evitando así el sesgo de género sin comprometer la fluidez del texto. En este
sentido, traducir implica valorar no solo la corrección formal, sino también
qué modelo de comunicación se está reproduciendo en cada lengua.
En definitiva, la combinación de corrección lingüística,
sensibilidad cultural y documentación es lo que permite producir traducciones
adecuadas. Cuando uno de estos elementos falla, el resultado puede ser un texto
que pretende ser inclusivo, pero que deja de serlo en la lengua de destino.
Como parte de este trabajo, estoy desarrollando actualmente
un glosario de terminología queer aplicada a la traducción ES-AR. Se trata de
un ámbito en constante evolución, por lo que cualquier aportación o
colaboración será bienvenida.
Si trabajas con contenidos inclusivos y necesitas adaptar tu
comunicación entre ES-AR y AR-ES, también ofrezco asesoramiento lingüístico
para empresas y ONG. Publico nuevos artículos cada semana dentro de esta serie,
así que puedes seguir el blog o suscribirte para no perderte las próximas
publicaciones.
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