El lenguaje inclusivo en árabe: retos y claves para profesionales de la traducción
Dada la idea que tenemos del mundo árabe y su cultura, es probable que muchos no nos hayamos planteado el uso del lenguaje inclusivo en árabe. Este idioma marca el género gramatical de forma más extendida que el español, ya que no solo afecta a las terminaciones de las palabras, sino también a verbos, adjetivos y pronombres. Por ello, resulta especialmente complejo aplicar estrategias de lenguaje inclusivo similares a las que se usan en español.
El masculino genérico en
árabe y sus efectos
El caso es que en árabe existen dos
líneas de actuación en relación con la inclusividad. Por un lado, se trata de
un idioma que, por simplificación y economía lingüística, recurre al uso del
masculino como forma genérica; sin embargo, en la práctica este uso excluye a
las mujeres de manera sistemática en un contexto cultural en el que los
espacios de poder han estado tradicionalmente en manos de hombres.
Esto llega incluso al punto de emplear
el masculino en situaciones en las que el discurso va dirigido directamente a
un público femenino.
Marco cultural y postura
personal
En este punto, y antes de continuar,
considero necesario puntualizar que, aunque soy una firme defensora de la
abolición del género y de la libertad de expresión del mismo de todas las
personas, en este caso me veo obligada a analizar la situación desde la
perspectiva de una cultura en la que estos planteamientos no están ampliamente
aceptados y que se fundamenta en un binarismo claro y marcado. Este enfoque
responde únicamente al contexto de análisis y no refleja mi postura personal,
contraria a los estereotipos y roles de género.
Invisibilización en la
práctica lingüística
Siguiendo con esta línea, es habitual
encontrar información de interés general dirigida al público empleando
exclusivamente el masculino, de modo que la mitad femenina de la sociedad debe
darse por aludida e incluida sin que se realice ningún esfuerzo explícito por
incorporarla. Del mismo modo, es posible observar páginas web que comercializan
productos tradicionalmente asociados a mujeres, como faldas, vestidos, lencería
o maquillaje, y que, sin embargo, utilizan el masculino para dirigirse a su
clientela.
Casos especialmente
llamativos
Pero esto no es todo: también se llegan
a encontrar casos especialmente llamativos en diferentes servicios o espacios
específicamente dirigidos a mujeres que, paradójicamente, se dirigen a sus
propias destinatarias utilizando el masculino. Este tipo de situaciones pone de
relieve hasta qué punto el uso del masculino genérico está profundamente
arraigado, incluso en contextos en los que el público objetivo está claramente
definido y es exclusivamente femenino. Lejos de tratarse de una simple cuestión
formal, este uso contribuye a invisibilizar a las propias mujeres en espacios
concebidos específicamente para ellas, evidenciando una falta de coherencia
entre el propósito del servicio y la forma en que se comunica.
Sesgos en la traducción
automática
Otro ejemplo claro de este sesgo lo
encontramos en las traducciones automáticas: anteriormente ya era perceptible
en herramientas como el traductor de Google y, en la actualidad, resulta aún
más evidente en las traducciones generadas mediante inteligencia artificial. Lo
que sucede es que, cuando en una frase en español no se especifica claramente
el género de la persona que realiza una acción, la traducción al árabe tiende a
decidirlo.
Esta decisión suele basarse en el tipo
de tarea. Así, si se trata de labores administrativas, actividades cotidianas o
actos considerados heroicos, la IA suele asumir que el sujeto es un hombre;
mientras que, cuando se hace referencia a tareas como la limpieza, la cocina o
el cuidado de los hijos e hijas, tiende a atribuirlas automáticamente a una
mujer.
¿Por qué es esto importante
en árabe?
Porque en esta lengua es necesario
conocer siempre el género de la persona que realiza la acción y de aquella
persona u objeto sobre el que recae, ya que resulta imprescindible para la
correcta formulación de las formas verbales. Por ello, es fundamental dar la
visibilidad que merece la mitad de la sociedad, mediante el uso de términos o
fórmulas neutras en la medida de lo posible, o bien recurriendo a la
combinación de masculino y femenino a lo largo del discurso. Aunque esto puede
resultar menos cómodo y dar lugar a textos más extensos, no debería utilizarse
como excusa, al menos hasta que se desarrollen formas más eficaces de otorgar
voz y el respeto que merece esa mitad silenciada de la sociedad.
Inclusividad queer y
traducción
Por otra parte, existe una dimensión de
la inclusividad lingüística más cercana a la que habitualmente entendemos como
tal en el contexto occidental. Este ámbito resulta aún más complejo en el mundo
árabe, donde las identidades queer no son del todo aceptadas ni cuentan con un
reconocimiento generalizado de sus derechos. Por este motivo, se trata de una
cuestión que debe abordarse con especial cautela en el ámbito de la traducción.
El papel de los
profesionales de la traducción
La pregunta clave es: ¿qué puedo hacer
como traductor o traductora? La respuesta honesta es: no mucho.
Sin embargo, este “no mucho” no implica
ausencia de responsabilidad, sino todo lo contrario: dentro de los márgenes que
nos permite el encargo, nuestras decisiones siguen teniendo un impacto real en
la forma en que se representan las identidades y las realidades de las
personas.
Por ello, es fundamental partir siempre
del respeto hacia la comunidad LGTBIQ+ y de una conciencia crítica sobre las
implicaciones de nuestro trabajo. En este sentido, resulta imprescindible no
omitir nunca ningún término que haga referencia a la identidad, expresión o
situación de una persona queer, ni intentar diluirlo o neutralizarlo para
hacerlo “encajar” en sistemas lingüísticos o culturales menos inclusivos.
Recordemos que nuestra tarea es
transmitir el mensaje, no suavizarlo ni adornarlo.
Terminología y precisión
Otro aspecto importante es la elección
adecuada de los términos en el proceso de traducción. No basta con recurrir al
primer equivalente conocido (salvo que se cuente con un conocimiento experto),
ya que puede resultar inexacto o incluso ofensivo. No debemos olvidar que gran
parte de las expresiones referidas a las personas homosexuales en árabe han
tenido tradicionalmente un carácter peyorativo y que solo a partir de los años
noventa comenzaron a introducirse términos más neutros en determinados contextos
de traducción.
Sin embargo, no fue hasta la expansión
de internet cuando empezó a difundirse un repertorio más amplio y diverso de
denominaciones; hasta entonces, lo habitual era el uso de expresiones cargadas
de connotaciones religiosas y juicios morales.
Nuestra responsabilidad como
profesionales de la traducción
Hoy, con motivo de la celebración del
mes del orgullo, quiero recordar que algunas luchas por los derechos LGTBIQ+ aún
se encuentran en sus primeras etapas y subrayar la responsabilidad que tenemos
quienes nos dedicamos a la traducción de emplear un lenguaje correcto, neutro y
respetuoso.
Con este propósito, me gustaría aportar
mi granito de arena elaborando un pequeño glosario de términos queer que
actualmente estoy preparando y que espero tener listo antes de que finalice el
mes, para que quienes nos dedicamos a la traducción al árabe dispongamos de una
base terminológica adecuada al traducir del español al árabe.
Si te interesa este tema, pronto
encontrarás aquí el glosario. Y,
si quieres formar parte de su creación, no dudes en contactarme: toda
aportación será más que bienvenida.

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