Heartstopper en árabe: entre la localización, la censura y los problemas terminológicos
El pasado 17 de julio se estrenó la película que pone fin al éxito mundial de la obra de Alice Oseman, Heartstopper Forever. A muchos de sus fans les faltó tiempo para correr a verla y disfrutar de esas últimas escenas de la serie. Sin embargo, esto no fue así en todo el mundo. Hay países en los que este tipo de producciones aún encuentran importantes restricciones y, con «este tipo de producciones», me refiero a aquellas que hablan abiertamente de personas LGTBIQ+ o cuentan con una amplia representación del colectivo.
La serie se distribuye oficialmente en varios países árabes
a través de Netflix y cuenta con localización al árabe, incluidos doblaje y
subtítulos oficiales. Netflix no la ha retirado a pesar de las exigencias de
algunos sectores, procediendo en cambio a elevar la clasificación por edades a
+18, dado que se trata de un servicio de streaming independiente y no
puede censurarse igual que ocurre con los canales televisivos (como si ver una
historia de amor tierna entre dos adolescentes homosexuales no fuera apto para
menores de 18 años).
Pero esto no significa que cualquier seguidor/a de la serie
pueda acceder de manera fácil y cómoda a verla. Lamentablemente, muchos/as solo
podrán hacerlo cuando encuentren un momento a solas, a escondidas, como si
estuvieran cometiendo un delito, ya que las propias familias suelen ser los
principales agentes de censura y la sociedad sigue sin aceptar la diversidad de
forma real ni verla con buenos ojos. Cierto es que la censura no es igual de
estricta en todos los países y que hay grupos sociales más abiertos que otros,
pero esta sigue sin ser una temática que se vea o se trate en familia con
normalidad.
Dejando de lado todo lo anterior y centrándonos en lo
lingüístico, que es lo mío, he de decir que me sorprendió el hecho de que la
serie contara con doblaje al árabe, así que decidí verla en ese idioma para
evaluar la experiencia. Pronto me di cuenta de que muchas de las dificultades
que aparecen en la localización de Heartstopper están relacionadas con
cuestiones que ya he abordado anteriormente en mi artículo El lenguaje inclusivo en árabe:
retos y claves para profesionales de la traducción.
Lo primero que me llamó la atención es que el doblaje está
realizado en árabe estándar, lo que hace que suene mucho más pesado y muy poco
natural. Se trata de una serie muy desenfadada, con mucha jerga y lenguaje
juvenil que, adaptado al árabe estándar, suena incluso ridículo; más aún, siguiendo
las guías de lenguaje y estilo de Netflix en árabe, que suavizan el lenguaje
hasta niveles absurdos.
Por señalar algunas cosas que me hicieron gracia (a pesar de
ser consciente de que son el resultado de determinadas restricciones
lingüísticas) menciono la omisión completa de «FFS» y la traducción de «I'll
kick his ass» como «سألقنه
درسًا», es decir, «le daré una lección».
Otra cosa que me llamó la atención es la gran diferencia que
existe entre lo que se escucha y lo que se lee en los subtítulos. Ya sé que es
algo normal, puesto que hay que adaptar las frases habladas al movimiento de
boca de actores y actrices, así como a la longitud de la frase original; pero
aun así no considero correcto que existan discrepancias terminológicas entre lo
que se lee y lo que se escucha.
Uno de los casos que más me llamó la atención fue el término
«heterosexual», que aparece como «سوي», un calco del inglés straight, y también como «مغاير», que en mi opinión
sería la opción más correcta. En este caso, la inconsistencia no está del todo justificada,
ya que ambas palabras suenan bastante parecidas y tienen casi la misma longitud
de pronunciación.
Otro ejemplo de inconsistencia es la traducción de
«homofobia», que aparece como «رهاب المثليين» y también como «عنصرية ضد المثليين», que literalmente
significa «racismo contra los homosexuales». Esto me parece un error grave, ya
que no es lo mismo discriminar (la homofobia ni siquiera es una fobia, sino
odio y discriminación) que ser racista. No entiendo cómo este tipo de errores pasan
el filtro de revisión, y esto me convence aún más de la necesidad urgente de
contar con una terminología revisada y contrastada
relacionada con la comunidad LGTBIQ+.
En la misma línea encontramos el término «transexual»,
traducido como «متحول
جنسيًا» y «عابر
جنسيًا». El primero equivaldría a «transformado sexualmente» y, aunque
se utilizó con frecuencia en el pasado, hoy se considera menos adecuado que el
segundo, que resulta más preciso y respetuoso.
Más allá de las inconsistencias terminológicas, otro aspecto
llamativo es la traducción de «boyfriend» y «girlfriend». Mientras que la
primera se traduce como «حبيب»
(«amado»), el término más cercano a esa figura, dado que muchas sociedades
árabes no contemplan abiertamente la idea de noviazgo fuera de marcos más
formales, la segunda se traduce como «خليلة», que para buena parte de la audiencia
árabe tiene un significado más próximo a «amante», con todas las connotaciones
negativas que ello implica.
Desde mi punto de vista, este tipo de elecciones
terminológicas reflejan bien un desconocimiento de las connotaciones y matices
de estos términos o un sesgo machista y patriarcal. En ambos casos, no deberían
haber superado los procesos de revisión y control de calidad de una plataforma
como Netflix.
Más allá de los errores evidentes que no debieron pasar
desapercibidos, creo que esta serie habría funcionado mucho mejor doblada a
alguno de los principales dialectos árabes (o a todos) y con una mayor
permisividad respecto al lenguaje coloquial y malsonante. Eso habría
contribuido a crear un entorno mucho más cercano y natural para la audiencia, y
espero que este tipo de localización audiovisual sea algo que Netflix decida
adoptar en el futuro, ya que probablemente supondría un aumento de popularidad
y audiencia en la región.
Precisamente, observaciones como estas fueron las que me
llevaron a desarrollar mi propio glosario de terminología LGBTQIA+
en árabe. No nació como un ejercicio académico, sino de
la constatación de que existe una enorme falta de coherencia terminológica, de
consenso y de recursos accesibles para traductores, medios, organizaciones y
personas usuarias.

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